
Ciénaga de Mallorquín
Manglares y biodiversidad costera en un ecosistema que la ciudad tardó décadas en mirar de frente, y cuya recuperación se juega ahora.


Somos la comunidad de profesionales ambientales del departamento: quienes hacen el licenciamiento, el monitoreo, la gestión de residuos y la educación ambiental que el territorio necesita.
El trabajo ambiental en el Atlántico se hace en muchos frentes y casi siempre por separado. Una consultora resuelve un trámite que otra ya resolvió el año pasado. Una empresa busca quién sabe de manglares y no encuentra a nadie, aunque esa persona trabaje a veinte minutos.
Esta comunidad existe para cerrar esa distancia. Reúne a quienes ejercen en el departamento —en empresas, en entidades públicas, en consultoría independiente y en la academia— alrededor de una idea sencilla: lo que uno aprende resolviendo le sirve al resto.

Lo que uno resuelve, el resto no lo repite. Consultas entre pares sobre trámites, metodologías y normativa aplicada al territorio.
Sesiones sobre cambios normativos, tecnologías y metodologías, dictadas por quienes ya las están aplicando.
Espacios para discutir los frentes abiertos del departamento y llegar a posiciones comunes con argumento técnico detrás.
Aportar criterio profesional a la planeación y la gestión ambiental del Atlántico, con las entidades públicas y con el sector privado.
Que las decisiones ambientales del Atlántico se tomen con el criterio técnico de quienes conocen el territorio.
Los miembros cuentan con un espacio privado: un directorio para encontrar colegas por especialidad, una biblioteca de recursos técnicos y un calendario de eventos que la propia comunidad propone y aprueba.